Para algunos, la inspiración es una musa nocturna, pero a veces no se presenta a las citas...
sábado, 10 de septiembre de 2011
Soledad.
ves pasar conmigo el tiempo en el reloj.
Y aún estando rodeadas de personas
siempre estamos solas, soledad y yo.
He llegado a odiarte con el alma
aunque nadie sino tú sepa darme calor,
y he llegado a quererte en esas noches
cuando en el silencio estaba el reino de mi voz.
Y he pasado tantos dias, tantas horas
deseando tener que decirte adios
que ahora me aterra el quedarme a solas
si me dejas sola con mi alrededor.
Y estás tan viva y al tiempo tan muerta,
y es tan alegre y triste tu canción
que sin quererte ya no puedo sino quererte,
aunque todo lo que quiera sea decirte adios.
Cuando estamos solas, sin quedarnos solas,
aunque busque tu ausencia pintada en mi voz,
siempre encuentro nada, a solas contigo,
estando siempre a solas, soledad y yo.
sábado, 6 de agosto de 2011
Detener el tiempo.

El paso del tiempo es tedioso. Los años se van demasiado deprisa, aunque a veces un minuto pueda convertirse en una espera demasiado larga. El segundero del reloj no hace más que contradecirnos, y cuando deseamos detener el tiempo, éste vuela por la esfera burlándose de nuestras codicias, para ralentizarse hasta el punto muerto cuando necesitamos que el tiempo vuele. Y aunque lo supliquemos, no habrá reloj que permita a sus manecillas girar atrás en el tiempo.
Por eso debes aprender burlar al tiempo. No dejes que éste te convierta en uno de esos hombres grisáceos que andan de la mano del estrés y de su maletín, cuyas manecillas solo giran en torno al dinero. No permitas que el paso del tiempo altere tu fondo más inocente, ese a donde vas cuando hay algo por lo que reir como un niño, o cuando te topas con algún sentimiento que, sorprendentemente, el dinero no podría comprar. Ese fondo donde siempre pides al segundero que detenga sus alas eternamente.
miércoles, 15 de junio de 2011
Otra playa.
Está atardeciendo, y la marea sube por momentos. Los últimos bañistas aprovechan los tintes naranjas del cielo, que se van atenuando y se dejan envolver en un aura azul marino. Las olas comienzan a aparecer, bulliciosas, creciendo por el camino y luciendo sus crestas. Todas quieren besar la arena, y sentirse parte de su estabilidad.
A lo lejos, sin que nadie repare en ella, una ola se queda agazapada, avanzando lentamente hacia el saliente rocoso y, tímida, asoma su cresta a la playa vecina. Sabe que no pertenece a ella, que allí hay otras olas. Pero está segura de que ninguna desea con tanta fuerza romper en aquella orilla, morir de placer empapando aquella arena. Y, como cada noche, vuelve a coger impulso, y vuelve a estrellarse con furia contra las rocas. No puede. No consigue atravesar esa barrera.
Y como cada noche, vuelve cabizbaja a alta mar, aguardando el momento en que vuelva a caer el telón del día, y pueda volver a intentar estar cerca de aquella playa.
viernes, 20 de mayo de 2011
Campaña destructiva.
Es muy triste que dichos personajes tengan que recurrir a sucios trucos, como panfletos insultantes a la oposición o, el extremo de los extremos, la difusión de conversaciones privadas que dejan en evidencia las malversaciones del contrincante. Quizás todo sería mucho más fácil si cada candidato se dedicase a resaltar las cualidades de su futura acción política, mostrando con transparencia las propuestas para mejorar la sutiación actual.
Pero, desafortunadamente, optan por el camino fácil, abriendo una guerra que llega a afectar a terceras personas ajenas a la campaña electoral. Y lo atroz de todo esto es que no todo queda en familia, que no sólo Estepa está sufriendo los desacuerdos, negaciones de cooperación y ataques entre sus políticos, si no que, parece ser que por regla general, cuando se es político tu trabajo consiste en mantener el poder a base de arrebatarle la dignidad a los demás, seas quien seas, y seas de donde seas. Y es una verdadera pena que, a día 20, haya tanta gente que todavía no encuentra motivos para votar -o para no hacerlo- a cualquier partido, más allá de los trapos sucios sacados a relucir por la competencia.
miércoles, 27 de abril de 2011
Híspalis.

Rompe el sol el último pespunte,
y te observo, grandiosa, en la ventana.
Igual que se admira la tierra soñada,
admira tu río a tu Torre del Oro,
y guarda, imponente, con gran decoro,
las calles desiertas la bella Giralda.
Amante del sol que calienta tus casas,
Preciosa frontera del puerto de indias,
madre imperial de culturas mezcladas.
Me hallo temprano mirando tu cara,
tu horizonte lejano. De lejos, Sevilla,
me embelesa tu vista desde Triana.
viernes, 25 de marzo de 2011
¿Quién se ha llevado mi queso?

Sabes que es amor cuando no hay más brillo que el de sus ojos. Cuando todos tus pasos acaban frente a ellos. Cuando todos tus sueños no son capaces de ver más allá de su nombre. Cuando te dispones a dejarlo todo de lado, a cambiar tus planes y a dibujar una vida que no es la tuya, por el simple hecho de poder besarle la frente al despertar cada día. Cuando, con todo esto, sin necesitar nada más, te sientes feliz.
Hace tiempo que perdí de vista mi queso. He corrido a buscarlo, y en la búsqueda lo he olido muchas veces, he cerrado los ojos y lo he saboreado. He vivido en la ilusión, creyendo saber dónde se encontraba, segura de poder alcanzarlo en cualquier momento. Siempre he creido que mi queso estaba en un lugar fijo, para no moverse nunca. Creí que me estaba esperando en una vida fija, donde mis sueños no iban más allá de una vida hierática y monótona, con una familia feliz y alguien con quien despertar cada mañana. Pero, al abrir los ojos, un día, dejé de saborear el queso. Ni tan siquiera podía olerlo.
Comencé a sentirme vacía y, aunque tarde, comprendí que mi queso estaba muy lejos del amor y la estabilidad. Que mis sueños sabían ver mucho más allá del amor, y que el vacío que sentía me indicaba que eso no es para mi.
Quizás, cuando mi queso se canse de viajar, decida pararse junto a algún corazón. Hasta entonces, correré tras él, me dejaré llevar, sin pausa, pero sin prisa.
Aires de primavera.

Sevilla se ha puesto su traje de sol. Ahora se mira, coqueta, en el reflejo del río, desde Triana. Me percaté de que la primavera había vuelto cuando salí a la calle y, agradable sorpresa, mi barrio de acogida se había perfumado de azahar. Pasé una de las mejores tardes recorriendo sus callecitas, sonriéndole al sol, que bajaba por las fachadas de las alfarerías para dar de lleno en todas sus gentes.
Noté que a la primavera le encanta pasar su época en Triana, porque con solo abrir la ventana ya se respira alegría, y en la calle todos caminan sonriendo. Los árboles agitan sus hojas, componiendo sones de azahar, que se mezcla con el olor a pescaito frito. Todo el mundo se sienta en las terrazas a compartir unas cañas con amigos, y se escuchan carcajadas, que tambien se mezclan en el aire, junto con la brisa agradable que respira el Guadalquivir.
A la orilla del río, los jóvenes -y no tan jóvenes- buscan dorarse la piel con el oro del sol, que viste de gala por primavera. Algunos lanzan sus cañas bajo el puente de Triana, y los turistas disparan los flashes, inmortalizando la imagen que Sevilla les regala a las puertas del mes de abril.
Al caer la noche la ciudad hace gala de su buena temperatura, y lleva a la gente a recorrer sus emblemáticas calles del centro, mezclándose con la historia, velados por la imperiosa Giralda. Y es que, al llegar la primavera, no hay en Sevilla una sola persona que no sonría al salir a la calle, porque mezclados con toda su esencia, sus aires nos envuelven con un toque de magia.
jueves, 17 de marzo de 2011
Atardecer.
jueves, 24 de febrero de 2011
Lenguaje coloquial.

Discapacitados. Tengo la suerte de conocer a un gran puñado de ellos. Y cuando digo suerte no pretendo hacer referencia a que su situación sea de suerte. Me refiero a que yo no podría tener más suerte de haberles conocido.
La entrega que les das, tu ayuda, tu tiempo libre, son más que recompensados con sus abrazos y sonrisas. Con sus te quiero, inocentes pero sinceros, son capaces de elevar tu ánimo al infinito en tus peores días. Y, aún no teniendo nada, te hacen sentir la persona más rica del mundo, porque todo ese cariño no tiene precio equivalente.
Ellos te engrandecen, te fortalecen, te abren los ojos, te animan a seguir adelante, te enseñan a apreciar cada detalle... Porque ellos son los seres más fuertes y alegres del planeta. Su sinceridad te hace reir, sus lágrimas te hacen renacer, sus sonrisas... son incomparables. Porque ellos son muchísimas cosas, pero no son tontos, ni tontitos. Ante todo son PERSONAS, por supuesto, mejores personas que usted, diputada Celia Villalobos. Porque, "coloquialmente hablando" usted no es tontita, es TONTA. Con todas sus letras.
sábado, 19 de febrero de 2011
La grandeza de la experiencia.

Nunca se para de crecer... Y se crece cuando se aprende algo nuevo. Hoy es hora de aprender que olvidar no nos ayuda, y marchar sin volver la vista aún menos. Debemos mirar atrás antes de cada paso para no tropezar con la misma piedra dos o más veces, avanzar con la seguridad de la experiencia, sorteando lo vivido y archivando toda suerte de nuevos obstáculos que puedan hacernos crecer. Hoy es hora de aprender que para sentirnos mejor no es necesario olvidar, sino asumir. Que cuando nos duele el ser la mejor medicina es hacerlo algo nuestro, asumir consecuencias que, en un futuro, serán la vacuna que prevendrá catástrofes en nuestro estado de ánimo.
Cada surco que marque nuestra tez en el hastioso futuro, será una marca del sorteo del tiempo, una página escrita en nuestro libro, que podremos releer cuando nos encontremos bloqueados ante los obstáculos, para aprender de nosotros mismos que la vida se basa en la experiencia, que hay que vivir y arriesgar, dejar atrás el miedo a equivocarse porque, sin duda, equivocarse es invertir en nuestro futuro de una forma totalmente segura.
